domingo, 10 de febrero de 2013

A mí me obligaron a abrir este blog.



No fue con una pistola en la cabeza ni amenazando el bienestar de mi familia, pero sí con una nota, que es bastante parecido. 

Aunque estoy familiarizada desde hace algunos años con estos espacios siniestros de libre escritura y publicación, no tenía la más mínima intención de abrir uno hasta esta tarde,  cuando mi profesor no me dejo de otra. 

Después de una larga reflexión en Transmilenio sobre la razón por la que nunca había creado un blog, llegue a la honesta conclusión de que tengo pánico a darme cuenta de que tengo poco o nada que escribir. A veces lo sospecho pero con un espacio que le pide a mi mente pasiva pero siempre reflexiva escribir todo lo que piensa, tratar de escribirlo con buena redacción y ortografía, y además que a alguien le interese saberlo, me resulta algo muy difícil de asimilar.

No sé qué tanta babosada voy a publicar pero, aquí entre nos lo que más me hará temblar unos segundos antes de oprimir PUBLICAR va a ser mi ortografía y redacción, esas dos cositas  que me han enseñado en los últimos tres años y de las cuales depende una gran parte de mi carrera. ¡No mentiras! el tema y cómo lo exponga también me va a dar miedito, ¡ay ténganme mucha paciencia por favor! Gracias.