No fue con
una pistola en la cabeza ni amenazando el bienestar de mi familia, pero sí con
una nota, que es bastante parecido.
Aunque
estoy familiarizada desde hace algunos años con estos espacios siniestros de
libre escritura y publicación, no tenía la más mínima intención de abrir uno
hasta esta tarde, cuando mi profesor no
me dejo de otra.
Después de
una larga reflexión en Transmilenio sobre la razón por la que nunca había
creado un blog, llegue a la honesta conclusión de que tengo pánico a darme
cuenta de que tengo poco o nada que escribir. A veces lo sospecho pero con un
espacio que le pide a mi mente pasiva pero siempre reflexiva escribir todo lo
que piensa, tratar de escribirlo con buena redacción y ortografía, y además que
a alguien le interese saberlo, me resulta algo muy difícil de asimilar.
No sé qué
tanta babosada voy a publicar pero, aquí entre nos lo que más me hará temblar
unos segundos antes de oprimir PUBLICAR va a ser mi ortografía y redacción,
esas dos cositas que me han enseñado en
los últimos tres años y de las cuales depende una gran parte de mi carrera. ¡No
mentiras! el tema y cómo lo exponga también me va a dar miedito, ¡ay ténganme
mucha paciencia por favor! Gracias.