Lucas, después de un difícil divorcio, ve como su vida
va mejorando, tiene un nuevo trabajo como profesor en un jardín escolar, tiene
una nueva novia y su hijo, Marcus, que vivía con su madre irá a vivir con él
permanentemente. Entre los niños que asisten al jardín donde trabaja, está la
pequeña Klara, la hija de uno de sus mejores amigos, que tiene un enamoramiento
infantil por Lucas; cuando este la rechaza hace un comentario a la directora
del jardín, un comentario bastante ambiguo sobre ‘el pito’ de Lucas, pero que
la directora interpreta como el peor de los casos.
A partir de este inocente comentario se enciende una
chispa que se propaga rápidamente por el pueblo. Lucas es acusado de cometer
actos de pederastia con sus alumnos y gran parte de la película muestra la
lucha del protagonista para demostrar su inocencia y obtener de nuevo la
dignidad que le ha sido arrebatada.
La intención del director y co-guionista, Thomas
Vinterberg, desde la narrativa es dejar claro que Lucas es inocente, así que la
película no es de suspenso o de falsos
testigos, se trata esencialmente del camino que tiene que recorrer el
protagonista desde la pequeña mentira detonante hasta la reivindicación de
Lucas en la pequeña comunidad donde ocurre la historia. El espectador tiene la
tarea de acompañar a Lucas por su tortuoso recorrido, no de deducir o atar cabos
sueltos.
Vinterberg es uno de los fundadores del movimiento
cinematográfico danés Dogma 95, que tiene como fin volver a la esencia del cine
y del relato, renunciando a grandes y costosas producciones, efectos especiales
y demás técnicas de posproducción.
La película cuenta con elementos del Dogma 95: una
narración lineal, escenarios que no han sido armados o modificados, simplemente
escogidos y una estética, no de bajo presupuesto, pero si de un realismo y
naturalidad visceral. Pero con Jagten, Vinterberg renuncia a otros
elementos como la prohibición de crímenes y armas dentro del film, de hecho
toda la historia gira alrededor de un crimen inexistente. Esta película ya no
puede ser calificada como un producto de Dogma, pero rescata aspectos
maravillosos.
La actuación de Mads Mikkelsen
es estupenda, ya lo hemos visto en Hollywood interpretando al villano Le
Chiffre en dos entregas de la saga Bond: Casino Royal y Quantum of Solace, pero este personaje deja ver
una faceta completamente distinta, mostrando la versatilidad que tiene el actor
danés. Esta actuación le mereció el
Premio de Cannes como mejor actor en el 2012.
Mikkelsen
pone en escena de una forma entrañable la integridad y el carácter del
personaje, donde este rumor llega a afectar a cada uno de los aspectos de su
vida, su trabajo, su familia, sus amigos y su estatus de miembro respetable de
la comunidad.
Vinterberg
expone de manera genial un retrato social a través de esta historia particular
la naturaleza de una pequeña comunidad en los suburbios de Dinamarca. Después de
que el rumor se ha esparcido y con el boca a boca se ha vuelto cada vez más
sanguinario, el pueblo decide discriminar a Lucas, sin ser esto suficiente para
ellos, atentan contra su integridad física y contra su querida mascota, Fanny,
una perrita que fue su única compañía cuando atravesaba su divorcio y su hijo
estaba lejos de casa. A pesar de esto, Lucas tiene de su lado a su hijo
adolescente, Marcus, y su amigo, Brunn, que creen en su inocencia ciegamente.
Uno
de los ejes temáticos de la película es la duda. La cacería nos muestra de forma sobria, clara y paulatina como una
sospecha se convierte en un motivo y en una justificación para odiar y atentar
contra una persona, incluso si se ama a esta. También está el lugar del
acusador y el acusado, la interpretación de Annika Wedderkopp como Klara es fascinante, con una
siniestra inocencia encarna el inicio de todo el mal pero es imposible
culparla.
La culpabilidad juega un papel importante en la
trama, a diferencia de las películas de narración clásica donde el lado negro y
malo de la historia tiene un origen único y fácilmente identificable. En este
caso, el rumor -que más tarde se convirtió en un hecho- de la pedofilia de
Lucas empezó con un comentario inocente de la pequeña Klara pero fue tomando
forma con el boca a boca de los padres y adultos del pueblo.
La cacería nos cuenta de una forma realista,
sin enredos y con naturalidad el tortuoso camino del protagonista hacia la
búsqueda, no de la verdad, sino hacer que todos la vean. Aunque cuando ya
terminen los 115 minutos de duración nos damos cuenta que Lucas ya nunca podrá
deshacerse de ese rumor.
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